
Continúo explayándome sobre el pensamiento y pensamientos. Cabe recordar siempre que lo que expongo es puramente mi experiencia. Y que la experiencia no es transferible. Sólo puede transmitirse como una idea y, por tanto, no es experiencia para quien la recibe. En suma, no se transmiten "verdades" sino tan sólo ideas. Finalmente las ideas pueden ser aplicadas, desarrolladas y experimentadas aunque el resultado de esa experiencia puede diferir entre uno u otro experimentador. De tal forma percibo como válido ese aforismo esotérico que venía a decir: "la Verdad es lo desconocido de instante en instante".
Lo que sigue es una extensión o aclaración del artículo anterior titulado "
contaminación mental". Pretende contestar (en lo posible) la inteligente pregunta de "bellskirt" y un puñado de correos más que no me es posible contestar personalmente y de forma individual. De paso me desnudo aún más en relación a las investigaciones a las que me dedico.
¿A qué me refiero con lo de la influencia del pensamiento en el mundo físico?
Vale, ahí voy. Intentaré partir de lo conocido.
¿Un pensamiento tiene influencia sobre el cuerpo físico? De esto no me cabe duda. Cada pensamiento que tenemos deja su huella en cada célula de nuestro cuerpo. Una huella temporal o, por su recurrencia, definitiva.
¿Un pensamiento influye sobre nuestra actitud? Nuestra actitud hacia lo que nos rodea está totalmente marcada por los pensamientos que tenemos. A su vez, lo que nos rodea hace reaccionar nuestra mente y se generan nuevos pensamientos. En general, los pensamientos habituales, los que nos acompañan casi siempre, los que conforman el "fondo de armario" de nuestra personalidad, son de una calidad semejante (con altibajos).
En estos dos sentidos nuestra vida se va conformando de acuerdo con nuestros pensamientos habituales. Esto, con lo que está de acuerdo "bellskirt" puede determinar cómo nos vaya la vida. Imaginad un evento cualquiera vivida con un ambiente de pensamientos diferente:
1.- Con pensamientos expansivos y optimistas, que determinen un estado físico energético y una actitud positiva.
2.- Con pensamientos constrictores y pesimistas, que determinen un estado físico cansino y una actitud apagada.
Poned cualquier situación, sumad vivencias y tratad de imaginar resultados. Tenemos dos vidas totalmente distintas.
Ahora viene la parte más escurridiza. ¿Los pensamientos son algo más "tangible"?
Sólo considerando los puntos desarrollados ya tienen los pensamientos suficiente entidad como para suponerlos "tangibles". A partir de algo intangible llegamos fácilmente a compuestos químicos (neurotransmisores y otros neuropéptidos) con influencia química y real sobre el mundo celular. Sigue la cadena y verás que nuestro cuerpo físico se moldea en gran medida a base de pensamientos.
Luego está lo de la actitud, el estado de ánimo. El estado de ánimo no es nada en sí mismo. Es una consecuencia de los pensamientos visibles o invisibles. Pero un estado de ánimo u otro crean "vidas" diferentes.
Ir más allá y tratar de afirmar rotundamente lo que desarrollo como teoría en
TIMEOUT, es demasiado aventurado. Es algo que intento investigar. El experimento Patagonia es una propuesta de modelo para "jugar" con el concepto. De ahí surgen otras excelentes ideas como el "
experimento Salamanca". Ninguno de esos dos experimentos, aún en el caso de dar un resultado 100% positivo, demostraría nada. Simplemente añadiría un pequeño factor de evidencia. Pero sólo resultaría útil para los propios experimentadores. Estamos lejos de poder demostrar algo, a nivel general, en este sentido. Pero tampoco importa mucho ahora.
Hay descubrimientos más transcendentes y mejor reproducibles. La herramienta de investigación se llama Auto-Observación.
Los pensamientos son, generalmente, observables. Por tanto, hay en cada un@ de nosotr@s un Observador.
El Observador, como he dicho otras veces, es una parte que semeja más real en el sentido de que parece inmutable, no cambiante. El Observador es una parte tranquila y, obviamente, observante. De ahí que una deducción onironáutica fiable es que
no somos los pensamientos. No somos los pensamientos en el mismo sentido que nos somos una mano ni un pie.
Así que la observación de los pensamientos puede modificar nuestra vida en varios sentidos:
1.- No estamos obligados a creer, aceptar o abrazar ninguno de nuestros pensamientos.
2.- Podemos elegir pensar en determinadas direcciones o podemos dejar que los pensamientos fluyan a su aire. Lo primero es útil cuando es necesario un ordenamiento lógico y un análisis inductivo o deductivo. Lo segundo es intranscendente, salvo que terminemos asumiendo que determinados pensamientos "somos" nosotros y, por tanto, seamos víctimas de su hechizo.
3.- No somos los pensamientos, pero podemos utilizarlos como herramientas o instrumentos. Simplemente por el mero hecho de que hay pensamientos que, por su contenido y tendencia, pueden resultar útiles como generadores de estados anímicos positivos y estimulantes. Podemos utilizarlos voluntariamente ya que, de todas formas, muchos otros pensamientos negativos toman el control de nuestra vida de forma habitual. Prestar atención a esto y usar el sencillo truco de echar migas de pan a pensamientos interesantes puede marcar la diferencia entre perder la vida entre un mar de tonterías o sacar provecho a las circunstancias.
Finalmente insistiré en qué NO SOMOS LOS PENSAMIENTOS. Cultivar esa parte de nosotros que está más allá del ruidoso mundo de los pensamientos es algo indispensable. Al menos para los que podeis aguantar una lectura como esta y sentir un ápice de motivación.
Descubrir y alimentar al "Observador" es afianzar una parcela de realidad en nosotros.
Una parcela de realidad relativa porque el Observador puede ver a nivel del suelo o desde una estrella mirar la Tierra. En ambos casos su concepto de la Realidad difiere bastante.
Los sueños no terminan cuando el cuerpo despierta. Vivimos en un sueño constante, en un continuum onírico. En sueños amamos y odiamos, acariciamos y matamos. En sueños vamos al trabajo todos los días o terminamos en la cárcel. En sueños somos heridos y herimos. Lo hacemos en el Mundo Onírico y lo hacemos en el Mundo Físico.
En sueños seguimos con pasión la liga de fútbol y en sueños también creemos que seguir senderos místicos.
Paradójicamente, ser onironáuta es buscar la manera de despertar.